miércoles, 8 de diciembre de 2010

Invierte en bananas

Transcribo aquí un interensantísimo artículo en la última página de la revista IEEE Spectrum de su número de noviembre. Va sobre un experimento que Jevin J. Murphy, del Marshal School of Business de la Universidad del Sur de California (University of Southern California) ha realizado. El experimento consiste en un algoritmo que "invirtió" (virtualmente claro) una cantidad de 100 dólares americanos en las 1500 compañías mejor clasificadas en el ranking de Standard & Poor a comienzos de 2002, justo después de los estragos causados por el crack de las punto com. Asumiendo que el inversor reinvirtiera todos sus dividendos, Murphy realizó el seguimiento de la cartera de valores hasta el final de 2009, para las 1065 compañías que aún seguían vivas.



Las tecnológicas tuvieron un rendimiento pésimo, abismal. De las 118 cotizaciones de empresas tecnológicas, 79 de ellas no tuvieron un rendimiento superior al de la inflacción. Simplemente escogiendo las 118 cotizaciones de las 1500 iniciales en orden alfabético, por ejemplo las que empezaran por 'A', se hubiera superado el beneficio obtenido con las tecnológicas en un 25%. En comparación, las 110 compañías que se dedican a minería y utilities (electricidad, gas, agua...) del índice de Murphy tuvieron un retorno medio de 285$ sobre los 100$ inicialmente invertidos, sobrepasando los 138$ de media de las tecnológicas, lo que supone más del doble.

Tan sólo dos fueron las compañías tecnológicas destacadas (no es ninguna sorpresa):

  • Apple (cuarto lugar en la general de beneficios). La compañía de la manzana proporcionó 2390$ sobre los 100$ inicialmente aportados

  • Amazon.com (séptimo lugar) con 1243$ de beneficios sobre los 100$ iniciales.


La mayor sorpresa fue comprobar como Chiquita Brands International ocupaba el segundo lugar del ranking general de beneficios del índice de Murphy, justo detrás de la estrella de las utilities: Southwestern Energy Co. Si hubiéramos invertido 100$ en la compañía bananera (sin sentido despectivo) hubiéramos obtenido 2915$ el 1 de enero de 2010.

Así que, al dicho de "es bueno tomarse una manzana al día" quizás debiéramos agregarle "y mejor una banana".




Fuente: Mark Anderson. High-Tech Companies are Low-Grade Investments. IEEE Spectrum. Noviembre de 2010. http://spectrum.ieee.org/static/hightech-companies-are-lowgrade-investments

lunes, 22 de noviembre de 2010

miércoles, 13 de octubre de 2010

El Caso Microsoft

Para aquellos a quién pueda interesar. Un claro caso de estudio sobre defensa de la libre competencia: El Caso Microsoft. Se trata de un trabajo para la asignatura Economía, del primer curso de la Licenciatura en Marketing.

sábado, 28 de agosto de 2010

Optimismo y motivación

Vía fusero veo una conferencia de Emilio Duró sobre optimismo y motivación. Emilio Duró es Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster en Administración y Dirección de Empresas por la ESADE.



Reconozco que he visto la conferencia un par de veces. La primera me impactó, me atrajo la capacidad de comunicación de este personaje (sin ánimo despectivo) que durante una hora me mantuvo interesado en su charla. Cuando esto me pasa, suelo volver a ver el vídeo una segunda vez, ahora sí intentando ser un poco más crítico.

No estoy en contra de las conclusiones del ponente, pero me choca un poco la charlatanería y simpleza con la que se puede llegar a ellas. Presenta a la felicidad como un estado final en nuestra vida, alcanzable según él, manteniendo nuestro cuerpo en un estado físico adecuado y rodeándonos de gente optimista, con vitalidad, alegre... y empleando nuestro tiempo en tareas que nos apasionen, en que vivamos con pasión, etc. Obvia las contigencias de la vida, las circunstancias por las que cada individuo puede pasar en su vida.

Tal vez yo, que suelo poner todo este tipo de cosas en cuarentena, sea un pesimista según este señor, simplemente porque ponga parcialmente en duda la base de su razonamiento. Para mí la felicidad no es un estado permanente de vida, igual que uno no es optimista ni pesimista por naturaleza. La felicidad es un estado de ánimo, pasajero. Uno es feliz un determinado momento e infeliz en otros. En mi modo de pensar (y ya me empiezo a poner algo metafísico) no existe la felicidad completa ni eterna, como no existe una persona optimista ni pesimista. Una persona puede ser más o menos optimista dependiendo de la situación. Yo, que soy bético, ante un Barça - Betis, soy pesimista. O realista. U optimista cargado de realismo, llámenlo como quieran. De la misma forma hay estados de mi vida en los que he sido muy feliz y otros en los que la felicidad brillaba por su ausencia. Y estoy seguro que ambos volverán y se alternarán en mi vida.

Me resulta paradójico que el ponente se queje de no disfrutar de su hijo y su esposa, de haber vivido para su trabajo, de reprocharse estar a punto de tirar para el otro barrio por culpa de la bajada de ventas del Yoplait desnatado, y ahora se pase día tras día de conferencia en conferencia por todo el mundo.

Veo positivo tomar en consideración lo que comenta: aprovechar nuestro dia a dia, cuidar nuestro cuerpo, vivir con nuestros seres queridos, poner ilusión en nuestros quehaceres... pero sin llegar al cinismo. Lo malaje no se pega al igual que el rodearse de gente feliz y rebosante de alegría, no te da la felicidad. Alguno podría incluso sentirse más infeliz y sentirse profundamente desgraciado al compararse con otros. Para algunos psicólogos, la envidia (en su forma negativa, diferente del sentimiento de admiración) es un sentimiento mucho más primario. Y si todos somos hijos de Caín... algo debemos haber heredado :-) Además el desprecio de los infelices (recordando que el sentimiento de la felicidad es un estado de ánimo) es injusto y antisocial, y paradójicamente a más de uno el rechazar a un infeliz por el mero hecho de sentirse infeliz, podría conllevarle un cargo de conciencia y un estado de infelicidad fruto del sentimiento de culpa inducido. No se si me explico.

Resumiendo, como charla para motivar al personal está bien. Pero desde mi punto de vista no hay que confundir felicidad con motivación. Este tipo de charlas son útiles para motivar, y un gran número de empresas las utilizan para conseguir que sus empleados estén más motivados con el fin de aumentar la productividad de los mismos, a partir de la premisa de que los empleados motivados son más productivos. Pero no confundir motivación con felicidad, puesto que la felicidad es por definición un fin último. La motivación es un agente conductor hacia la felicidad, si entendemos la felicidad como un estado emocional fruto de la satisfacción obtenida por la consecución de una meta. De ahí que Emilio Duró haga hincapié en que trabajemos en lo que nos apasiona y nos gusta, porque si no esa satisfacción no nos pertenecerá y esa motivación no nos llevará a un estado de felicidad plena. Para que esa motivación conduzca en estados de felicidad, en satisfacción por la meta alcanzada, es necesaria una implicación en la tarea realizada, la pasión a la que se refiere Emilio. Pero a menudo, esa motivación en pro de la consecución de los objetivos deseados, implica un gran esfuerzo, a menudo sufrimiento, y en muchos momentos, durante ese sufrimiento, momentos de mal humor. Que le pregunten a un opositor, a un corredor en plena maratón... Y no siempre se consigue el objetivo deseado.

Según Bertrand Russell, "la falta de las cosas que el hombre desea es un elemento indispensable de la felicidad". Y la motivación es por tanto el vehículo necesario para poder alcanzarlas. Y después de una meta, otra, y luego otra. ¿Y se acaba alguna vez? Según Abraham Maslow, en su controvertida pirámide de necesidades, la necesidad de autorrealización es la última, si bien ha habido casos en los que determinados personajes se han sentido autorrealizados sin haber cubierto sus necesidades básicas. ¿Qué pasa si alguien no consigue llegar a satisfacer plenamente esa necesidad de autorrealización? ¿Aparece la depresión? Uf... me estoy rayando ya demasiado con esto.

Simplemente dejo aquí otra frase célebre para aquellos que hayan llegado leyendo hasta aquí. "La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación" (Inmanuel Kant). Y ahora que cada uno le de las vueltas que quiera.

Nota: En el fondo la charla de Emilio Duró me ha gustado, pero como mi blog estaba un pelín abandonado... :-)

miércoles, 5 de mayo de 2010

El efecto fotoeléctrico

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal.
(...)
El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población.
(...)
Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males, el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales.


Albert Einstein, Mayo de 1949.
Publicado en la revista Monthly Review.

lunes, 3 de mayo de 2010

Nuevo radar Fijomóvil de la DGT

Cuidado porque están instalando unos nuevos radares infalibles...



Maldito afán recaudatorio...